El ruiseñor,
en lo alto del ciruelo
hace su caca.
Uejima Onitsura (1660-1738)
El Arte debiera ser anónimo y desarrollarse en las sombras, imponerle un campo de acción restringido, una institucionalidad es ir en contra de su naturaleza, las manifestaciones artísticas han de ser silenciosas como el crecimiento de un árbol e imperceptibles como la rotación de nuestro planeta, las obras no caben dentro de paredes sino en los dominios infinitos de la mente y el universo. En esta dirección los artistas si han de imitar a la naturaleza; en su humildad, en su misterio pero al mismo tiempo en su inmensidad y trascendencia. Es imposible separar la existencia del hombre de sus expresiones artísticas y es por eso que finalmente esas expresiones deben convertirse en existencia por si mismas, desligadas de circuitos y galerías, esto es poner las obras en libertad. Qué significado tienen entonces las palabras dibujo, pintura, escultura, grabado? Ninguna de estas disciplinas es absoluta, ninguna ha logrado exceder o siquiera igualar aquello que antes del ser humano ya había sido creado, ni por ellas mismas ni el cruce de todas juntas. Bajo esta premisa la búsqueda por una obra de arte que genere algún sentido es inútil y resulta en una empresa perdida desde el principio. Si este es el caso, lo más parecido a lo que como arte se podría llegar a hacer sería algo asi como tener un hijo, criarlo y esperar a que el curso de la existencia lo lleve a la muerte, la segunda opción es simplemente no hacer nada.
No tienen que ver acá museos ni talleres.
Aquello que no se plantea como arte es lo único que verdaderamente lo es ya que no existen actos creativos intencionados tan significantes como aquellos que no lo son.
La problemática entonces pareciese consistir en lograr la reducción de la pulsión "artística" al mínimo, en disminuir el gesto creativo de modo que este se pierda en el mar de gestos que nos pueblan. Así lo hicieron por lo menos Duchamp, poniendo en crisis los conceptos de obra, artista y museo con sus ready mades, Joseph Beuys, borrando los límites entre la vida y el arte en sus obras "ampliadas", Yves Klein, ahondando en el concepto del vacío, vacuidad que le permitiría ser "uno con la existencia misma" y Warhol, que logró diluir el arte entre los medios de comunicación y el mercado, generando un sistema en el cual la obra de arte no se convierte en mercancía, sino que es la mercancía la que se convierte en obra de arte.
Qué aporte constructivo a la gestión o esclarecimiento de una problemática se puede esperar entonces de un texto que aboga por la destrucción del arte, por el auténtico "grado cero". Podríamos insistir en la validez de una obra que opere en el borde de la desaparición, que se sostenga en la tradición conceptualista o reduccionista, una obra etérea que se prolongue lo que se prolonga un suspiro y que juegue a no ser obra, pero qué sentido tiene?, perpetuar la historia del arte para que aún se puedan seguir publicando libros? Esto se viene haciendo desde hace cien años (insisto en los cuatro artistas que nombro más arriba) y nadie ha logrado poner un punto final a esta serpiente que se muerde la cola pero que no se atreve a tragar. El pretender que una obra hable de la ausencia, del vacío, de la nada, es lo mismo que pretender hacerlo con palabras, éstas simplemente no logran captar la esencia del asunto, al contrario, mientras más se manosea el tema del vacío, mientras más se conceptualiza respecto a la nada, menos se esta uno acercando a ella. En este aspecto un cuerpo de obra consecuente con lo que se plantea acá es impracticable.
Todo esto es sólo un decir...
en lo alto del ciruelo
hace su caca.
Uejima Onitsura (1660-1738)
El Arte debiera ser anónimo y desarrollarse en las sombras, imponerle un campo de acción restringido, una institucionalidad es ir en contra de su naturaleza, las manifestaciones artísticas han de ser silenciosas como el crecimiento de un árbol e imperceptibles como la rotación de nuestro planeta, las obras no caben dentro de paredes sino en los dominios infinitos de la mente y el universo. En esta dirección los artistas si han de imitar a la naturaleza; en su humildad, en su misterio pero al mismo tiempo en su inmensidad y trascendencia. Es imposible separar la existencia del hombre de sus expresiones artísticas y es por eso que finalmente esas expresiones deben convertirse en existencia por si mismas, desligadas de circuitos y galerías, esto es poner las obras en libertad. Qué significado tienen entonces las palabras dibujo, pintura, escultura, grabado? Ninguna de estas disciplinas es absoluta, ninguna ha logrado exceder o siquiera igualar aquello que antes del ser humano ya había sido creado, ni por ellas mismas ni el cruce de todas juntas. Bajo esta premisa la búsqueda por una obra de arte que genere algún sentido es inútil y resulta en una empresa perdida desde el principio. Si este es el caso, lo más parecido a lo que como arte se podría llegar a hacer sería algo asi como tener un hijo, criarlo y esperar a que el curso de la existencia lo lleve a la muerte, la segunda opción es simplemente no hacer nada.
No tienen que ver acá museos ni talleres.
Aquello que no se plantea como arte es lo único que verdaderamente lo es ya que no existen actos creativos intencionados tan significantes como aquellos que no lo son.
La problemática entonces pareciese consistir en lograr la reducción de la pulsión "artística" al mínimo, en disminuir el gesto creativo de modo que este se pierda en el mar de gestos que nos pueblan. Así lo hicieron por lo menos Duchamp, poniendo en crisis los conceptos de obra, artista y museo con sus ready mades, Joseph Beuys, borrando los límites entre la vida y el arte en sus obras "ampliadas", Yves Klein, ahondando en el concepto del vacío, vacuidad que le permitiría ser "uno con la existencia misma" y Warhol, que logró diluir el arte entre los medios de comunicación y el mercado, generando un sistema en el cual la obra de arte no se convierte en mercancía, sino que es la mercancía la que se convierte en obra de arte.
Qué aporte constructivo a la gestión o esclarecimiento de una problemática se puede esperar entonces de un texto que aboga por la destrucción del arte, por el auténtico "grado cero". Podríamos insistir en la validez de una obra que opere en el borde de la desaparición, que se sostenga en la tradición conceptualista o reduccionista, una obra etérea que se prolongue lo que se prolonga un suspiro y que juegue a no ser obra, pero qué sentido tiene?, perpetuar la historia del arte para que aún se puedan seguir publicando libros? Esto se viene haciendo desde hace cien años (insisto en los cuatro artistas que nombro más arriba) y nadie ha logrado poner un punto final a esta serpiente que se muerde la cola pero que no se atreve a tragar. El pretender que una obra hable de la ausencia, del vacío, de la nada, es lo mismo que pretender hacerlo con palabras, éstas simplemente no logran captar la esencia del asunto, al contrario, mientras más se manosea el tema del vacío, mientras más se conceptualiza respecto a la nada, menos se esta uno acercando a ella. En este aspecto un cuerpo de obra consecuente con lo que se plantea acá es impracticable.
Todo esto es sólo un decir...








